lunes, 2 de septiembre de 2013

CRONICA DE UN FUNERAL: EL SEPELIO DE FROYLAN TURCIOS, 1943











El poeta hondureño  don Froylán Turcios fallece en el hospital San Juan de Dios de  San José, Costa Rica, el día veintidós de noviembre de 1943. Una Comisión oficial encabezada por el ingeniero don Hernán López Callejas fue la encargada de trasladar sus restos a la ciudad de Tegucigalpa con el fin de darle cristiana sepultura en el Cementerio General.

Con el intento de honrar en parte  su memoria  y a su vez dar a conocer algunos detalles personales de aquel gran panida nacional a las generaciones de hoy; es que vamos a trasladar  detalles que fueron  publicados en  el Diario “La Época” con motivo del entierro, que dicen literalmente así: “LOS FUNERALES DEL POETA FROYLÁN TURCIOS FUERON UNA CONMOVEDORA  DEMOSTRACION EN ESTA CAPITAL”.

Los círculos literarios y oficiales de Tegucigalpa, en fin, la sociedad en general, rindieron el tributo de  su admiración al excelso poeta  y escritor Froylán Turcios en los funerales de anteayer y ayer, verificados en esta capital.

Desde la casa que ocupa la “Academia Moderna,” donde el cadáver fue velado la noche del sábado , se le trasladó en hombros, a las diez de la mañana de ayer domingo hacia la Catedral. Allí  fue colocado su féretro frente al altar mayor, donde por la orquesta “Palestrina”, que dirige el maestro de capilla don Manuel E. Sosa, tomó parte en un solemne Te-Deum, en rogativa  al Gran Artífice del Universo, por el eterno descanso de quien en vida fuera un apasionado enamorado de la belleza, brillante y romántico porta lira, hombre de bien, servicial, novelista distinguido y hondureño que supo amar y honrar a la patria. La ceremonia estuvo muy concurrida por elementos de las diversas esferas  sociales y literarias de esta capital, desarrollándose en un ambiente de profundo recogimiento.

Concluido el Te-Deum, el cadáver de Froylán Turcios fue trasladado inmediatamente a la planta baja del Instituto Normal Central de Varones , donde permaneció en capilla ardiente.

A las once de la mañana se inició la procesión hacia el Cementerio General. En el parque de La Merced y frente a la estatua  del Padre José Trinidad Reyes, a nombre de la Sociedad de Geografía e Historia de Honduras, el licenciado don Ernesto Alvarado García, pronunció una sentida oración fúnebre, exaltando los méritos y virtudes  que siempre acompañaron en vida al gran señor de las letras; su infatigable amor a la libertad, su constante  peregrinación en pos de la belleza y su acendrado romanticismo, al cual permaneció unido hasta los últimos días de su agitada existencia.

Concluido este acto, se inició el desfile, con las notas fúnebres de la Banda de las Supremos Poderes. La numerosísima concurrencia cruzó el puente Mallol hasta llegar al Cementerio General, en cuya capilla se ofició un responso.- Quince minutos después el cadáver fue conducido en hombros hacia el lugar donde reposan para la eternidad.-En este sitio, el licenciado Céleo Murillo Soto pronunció un expresivo y sentido discurso, en el cual, aunque en forma sintética, hizo la apología del gran panida. A continuación pronunció otra emocionada oración fúnebre, el profesor Armando Cerrato Valenzuela, en nombre de La Época. Habló por último el profesor José Zerón h.

A primeras horas del recibimiento del cadáver del poeta Turcios, la familia había dispuesto que su sepelio se verificara en la misma tarde. Esta disposición fue cambiada a iniciativa de varios amigos del extinto poeta para que se ordenaran mejores y mayores honores fúnebres a quien lo merecía. La familia fue consecuente y hasta mandó a componer las tarjetas que habían hecho circular.

Se nos olvidaba en esta crónica escribir que dos distinguidas señoras hicieron uso de la palabra ante el cadáver del extinto porta lira, ponderando en prosa y en verso las virtudes de aquel ilustre hondureño. Ellas hablaron de mutuo y fueron la profesora señorita Visitación Padilla y la poetisa señorita Ángela María Candía

En esta forma, sencilla pero espiritualmente grande, la sociedad, el gobierno y los círculos literarios, de Tegucigalpa, rindieron su postrer tributo de admiración a Froylán Turcios, orgulloso panida, brillante escritor, inspirado novelista y hombre de múltiples actividades.- La obra del poeta olanchano no puede ser enjuiciada todavía en su verdadero valor crítico, porque Froylán Turcios, aprisionó en su espíritu infatigable e inquieto, las diversas facetas de la literatura. Su figura ocupará uno de los puestos más encumbrados de las letras patrias, cuando toda su obra sea comprendida en todo el amplio sentido de la apreciación justa y serena.

Descanse en paz el gran amigo y brillante literato, a quien las generaciones futuras colocarán en el sitial de los grandes señores de las letras patrias, y Centro América, el Continente todo, lo reconocerán como uno de los más finos y excelsos representativos literarios.

Con este texto periodístico se despedía al gran Froylán Turcios, y hemos querido brindar al público lector esta remembranza de los momentos finales de aquel gran hondureño, a quien le fueron dispensados múltiples atributos como poseedor de una férrea personalidad e inclaudicable hombre de elevados principios morales y cívicos puestos a prueba durante su trayectoria como defensor de los intereses patrios cuando nuestro suelo patrio fuera hollado por la bota extranjera en 1924; y es más, este hidalgo luchador de las causas justas no dudó en levantar el estandarte nacional en defensa de la soberanía centroamericana, trayectoria valiente que la historia patria recoge y lo consagra  entre sus mejores hijos.- Con todo no podemos dejar de subrayar las dotes literarias que deja plasmadas en sus versos románticos y su inolvidable prosa dedicada a la nación hondureña. Salud poeta admirado y laureado!




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