viernes, 16 de diciembre de 2011

Eduardo Berlíoz Aceituno. El poeta del ocio

Primer plano del poeta.


Foto de juventud, portando el uniforme de la Academia Militar de Fishburn, Estados Unidos.


Su primera esposa, la bellísima Sara Maciel, de origen mexicano


Eduardo Berlíoz Aceituno nació en Comayagua, el 21 de abril de 1907. Sus padres fueron la amapalina Estebana Aceituno y su padre, el rico comerciante comayagüense, Eduardo Berlíoz Ulloa; este último, descendiente de Victorina Berlíoz, realizó estudios sobre finanzas en Alemania, lo que le valió conocer y contactar comerciantes que más tarde hicieron en Honduras su segunda patria. Su asociación con la Casa Alemana Rossner, le permite realizar importantes negocios, a través de los cuales amasó una considerable fortuna. De tal situación también se deriva el hecho de contraer nupcias con una amapalina, pues Amapala era entonces el centro del comercio y la inmigración alemana a principios de siglo XX.
El hogar de Don Eduardo y Doña Estebana estaba formado por cinco hijos, todos ellos varones: Arturo, hijo de Estebana; Eduardo, Fernando, Jorge Arístides y Gustavo, quien muriera a temprana edad.
Una vez terminados los estudios primarios en su solar nativo, el joven Eduardo se decide por la carrera de las armas y dada la capacidad económica de su padre, los realiza en la academia militar de Fishburn, EE.UU., donde obtendría el grado de Bachiller, iniciando posteriormente estudios de Medicina, en Nueva York, los que abandona para iniciar estudios de ingeniería en Filadelfia, los que tampoco termina. Su periplo académico por granjearse una profesión respetable lo conduce a Guatemala, donde sus padres vivían por ese entonces y donde retoma sus estudios de Medicina.
Es en este tiempo que cuenta entre sus compañeros de estudio a Ramón Villeda Morales, quien en 1957, llegaría a ser Presidente de Honduras.
Es en el año de 1933 que el estro del joven Berlíoz, toca fondo. En ese año publica un pequeño libro de versos de la mejor estirpe modernista y que eufemísticamente tituló Horas de Ocio”.
Lidiaba ya en él, en su pasión adolescente, la fuerza del amor, exteriorizando el mismo en una agraciada jovencita mejicana de rostro soñador de nombre Sara Masiel, residente en Honduras por ese entonces. La joven Sara, hace sentar cabeza a aquel joven viajero y amante del buen vestir, al casarse con él en 1934, en Tegucigalpa. Dos hijas, las únicas, que el poeta tuvo, pronto vinieron a la vida: Martha y Sara Victorina. Sin embargo, una sombra acechaba la vida conyugal de Eduardo y Sara: la muerte. Esta tomó cuerpo en Sara, quien falleciera después de una extraña enfermedad el 16 de julio de 1939.
En 1942, ya viudo, el poeta Berlíoz emigra a Guatemala, ya por persecución política (militaba en el liberalismo), ya por olvido y conmiseración. Estando allí contrae nupcias por segunda vez con la guatemalteca Alicia Aparicio, con la que vive largos años sin procrear hijos.
La apertura democrática del Presidente Juan Manuel Gálvez en Honduras hace a la familia Berlíoz, retornar al hogar patrio (es bueno recordar que una de sus hijas, Martha, es apadrinada por Don Julio Lozano Díaz). Viviendo en la capital hondureña, el poeta Berlíoz es víctima de un brutal accidente que lo hace pasar cerca de once años, conminado a una silla de ruedas.
En estas circunstancias y en el año de 1967, el 2 de noviembre y a la edad de sesenta años, muere en Tegucigalpa este hombre aventurero y bohemio, elegante, y que vivió el ocio necesario para escribir poesía. 



 Fuente: Poetas de Comayagua, La musa de Molina editores, Tegucigalpa, 2011.





1 comentario:

  1. Corrección; El no es el ultimo descendiente de Victorina Berlioz.

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