domingo, 11 de diciembre de 2011

mujer con armadura



REINO ANIMAL

A mi mujer le gustan las hormigas.
Toda la vida he visto hormigas reinas
en sus ojos.
De niña
se sentía fascinada por sus intricadas caravanas,
sus laberintos de polvo
o por sus nidos que brotaban como ombligos de la tierra.
Reconoce y clasifica
a las hormigas ladronas, a las hormigas mensajeras,
a las hormigas guerreras,
Y a aquellas que todavía no tienen nombre
Ni origen,
De cuando en cuando
Mis hijos y yo somos hormigas,
La casa es un nido
Y ella
La hormiga reina
Dando las órdenes para que el reino animal
Siga existiendo.
ECLIPSE

Han anunciado un eclipse, mi amor,
no el fin del mundo.
El fin del mundo será otro
con campanas y ángeles sonando trompetas
de agonía.
Hace ya muchos años
tuvimos otro, pero esa vez
al sol le quedaba un ojo
y desde allí nos cazaba.
Esta vez no erraremos;
esta vez tomaremos las debidas precauciones:
esconderemos las plantas
pare que no se marchiten,
los espejos
para que no se empañen
y nos iremos juntos,
victoriosos,
por las oscuridades del mundo 

DESPIDIENDO LA MUSA

Amanece.
Todas las sombras caen a un corral de sombras.
Tienes que irte,
Volver a la tiranía de las cosas.
Debes tener cuidado al despedirte
De mis vecinos
-ellos son lobos
y podrían devorar tu desnudez-
y de coger el bus correctamente.
Recuerda, que en tu parada
Hay dos árboles ciegos
A cuya sombra, se besan,
Los amantes de la muerte.
No te preocupes por mi:
Comeré las migas que dejamos
Y buscaré, afanado,
El poema que dejaste entre sábanas.

 
EN 1986,
EL COMETA HALLEY PASO ROZÁNDONOS LOS OJOS

  

Quiero que sobre esta mujer y yo 

Caigan 76 años;

Que el cometa Halley
Nos sorprenda de nuevo
Entre las brasas
Como en los amaneceres aquellos,
Cuando volvíamos con los ojos llorosos,
Enormes, de ver sus puntas.

 

PIPA DE LA PAZ


Anoche fumamos la pipa de la paz

En esta casa.
Mi mujer me prometió no volver a gritar.
Yo prometí
No volver a escribir.

Las musas, frágiles como son,
Se corrieron en bandadas.



MI MUJER Y SUS LENGUAS


Mi mujer y sus lenguas.
Hermosas, arremansadas
lenguas de su boca;
todas ellas moviéndose cuando habla
 cuando ríe,
cuando pellizca al mundo para que despierte
y siga girando como siempre.
Yo amo  esas lenguas,
lenguas que son para hablar y roer;
para besar y amar.
Lenguas que se callan cuando escribo
o cuando duermo;
cuando nace un pacto de palabras entre su boca
y la mía.
Lengua que traen olas y misterios,
ásperas lluvias que a las mareas embravecen;
lenguas que se posan y giran
para que mi piel exista.
Y yo condenado por el cielo
y por la tierra
a convivir con esas lenguas,
a pensar en esas lenguas
que flamean como vientres;
lenguas, como lunas alumbrándome,
cobijándose de esa luz que no conozco;
lenguas que caen en reversa sobre mis ojos
y mi piel,
tirándome, halándome,
despertando aquello que solo nace con el sueño,
aquello que solo el tacto rememora.

En fin, mi mujer y sus lenguas
tras de  mí.

POEMA PARA EXALTAR LAS UÑAS DE MI MUJER


A mi mujer le crecen desmesuradamente las uñas.
Tres veces más que el pelo o la nariz.
En tres años
Serán tan largas como el Nilo
O la cresta de una ballena abandonada.
En tres años
Podrá tocar el cielo con sus uñas
O arrancar un pedazo más de mundo para sus dedos.
Yo amo esas uñas
Uñas que se enramaron
Como cuernos  de un animal ficticio,
Vivo solo entre sus dedos.
Uñas para cortar el pan,
Para comer y beber
O escarbar manantiales debajo de mis ojos.
Uñas  verdes infinitas
Que se levantan y me siguen donde vaya,
Haciendo un ruido de cuchillos
Tras de mí.



 



1 comentario:

  1. Querido Poeta: ¡Felicidades por tan original y brillante esfuerzo!!!! Le pido (si no es abusar de su buena voluntad), si pudiera publicar aquel poema dedicado a María Kodama (esposa de Borges), creo que se llamaba: Postal a María Kodama; ya que me lo compartió una tarde, saliendo de guardia del Hospital de La Paz, en la Casa de la Cultura...

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